Arte y género
Poesías
por Macarena Cifuentes*
Este enero tuve 21 edades
el 1, que cayó martes, tuve 25
el sábado 5 a la tarde, 32
el 6 a la mañana, tuve 24 y 61, ambas
al día siguiente al mediodía: 10
el miércoles 9, a la hora de la siesta, tenía 33
el jueves 10 por la madrugada, 64, muy bien llevados
el 12 a la noche, cuando estaba por cenar, 77
el 14, en la merienda con amigas, 17
el 15, en el desayuno light, 38
el 16, no importa la hora, tuve 26
el 19 era sábado y tenía 59
al otro día tenía 23
el lunes 21, 49 recién cumplidos
y el 29 de enero tenía 32
fueron 21 días
21 días y todas esas edades
21 días que no pude hacer poesía
porque estoy muerta
de 1 tiro en la cabeza
de 3 escopetazos
de 6 puñaladas, de 32
porque me asfixiaste
me prendiste fuego
me enterraste viva
me diste 10 mazazos en la cabeza
me envenenaste
Porque estoy muerta
porque me mataste
esto no es una poesía.
Mi rostro
borrarlo o sacármelo
quiero tener otras huellas
una boca que se haya espantado distinto
en los ojos
otra expresión
otra memoria en mi olfato, en mis recuerdos
no quiero más esas palabras en mis tímpanos
ni mi cuerpo caja de resonancia
de tantas barbaridades
quiero una voz que no se quiebre
que solo me cuente cosas que pueda saber
sin que me tiemblen las piernas
sobre todo por un rato
hasta que logre dormirme
Seguí creciendo
seguí viviendo
con deseo
con dolor
con alegría
como pude
¿cómo pude?
porque soy muchas
porque somos todas
porque también corro,
para salvarme
No nos pueden desmontar el alma
ni parcelar los cuerpos, ni el corazón
No saben nada
de nuestra materia prima, celular
No pueden imitar nuestra fuerza
ni tratar de comprarla
No pueden ni siquiera imaginar
la alegría con la que luchamos
ni “googlearla”
No pueden corrernos por los laterales
Ahora no nos podrían alcanzar
No pueden con nosotras
aunque se mueran de ganas
aunque se muerdan la lengua
aunque nos busquen
aunque nos aprendan de memoria
Pero sobre todo
no pueden con nosotras
porque somos lo que somos
¡Somos territorio!
* A mis 7 años recuerdo tener la necesidad urgente de escribir. Desde entonces escribo cada vez que me duelen los poros, o cuando no puedo hacer que mis gritos de furia o alegría se oigan en todas las latitudes del mundo. También parte de mi infancia estuvo teñida por el placer de bailar. Con los años pude compartir lo que aprendí del cuerpo en movimiento y hasta me puse mi propio estudio donde doy clases en la actualidad. Dar clases, como leer poesía en público son, para mí, modos de resistencia. ¡Y es tan lindo resistir con otrxs! www.escritosmaqui.blogspot, @Macarena_Cifuentex